Llamadas a ser Comunidad

Como religiosas apostólicas, creemos que comunidad, el testimonio de unidad entre las personas de diversas edades,  culturas y orígenes raciales, está en el corazón de nuestra misión en un mundo fragmentado y dividido.

Llamadas a comunidad como RSCM, centramos nuestras vidas en Jesucristo. Compartir un espíritu común de fe, celo y nuestro carisma de dar y recibir vida, estamos unidas en nuestra misión de hacer que Dios sea conocido y amado. Buscamos a Dios en la oración personal y comunitaria, y juntas escuchamos los susurros del Espíritu de Dios presente en la Palabra, en cada persona, en la comunidad, la Iglesia y el mundo.

Nuestras relaciones en comunidad se caracterizan por el cuidado amoroso y respeto común, perdón mutuo, reconciliación y confianza. Afirmamos y celebramos  los talentos y aceptamos la riqueza de nuestra diversidad, mientras sostenemos y creamos unidad.

Creer en la interconexión de toda creación, nos comprometemos a la interdependencia mutua en comunidad,  como Instituto, con todas las personas y toda la creación de Dios, para que todos tengan vida. En solidaridad con los pobres, los que sufren y los excluidos, y asumiendo nuestro papel profético en la Iglesia y en el mundo, deseamos como comunidad vivir sencillamente, actuar con justicia, utilizar y compartir nuestros recursos con responsabilidad, contradiciendo así las relaciones de injusticia en nuestro mundo .

Apreciando el don de la internacionalidad, estamos dispuestos a arriesgar lo desconocido, ir más allá de nosotras mismas nuevos horizontes e ir a donde nos lleve nuestra misión. Confiando en el poder de Dios, como hermanas en comunidad nos abrimos a la continua conversión de corazón y vivir nuestra vida consagrada con agradecimineto, algría y esperanza.